Dice siempre Prada que no inventó nada, pero sí puso en valor aquello que su madre y tantas mujeres hacían y transformaban: cerezas en aguardiente, pimientos asados, peras en vino, castañas, mermelada... Toda una economía de subsistencia, que encerraba y encierra un saber hacer extraordinario, un aprovechamiento de lo que nos da la tierra y por supuesto un disfrute que encierra todo el sabor y todo el saber...

 

En 1972 Prada embota los primeros 3.000 tarros de Cerezas en Aguardiente, a los que pondría un logo y una marca "Prada a Tope"... Y poco a poco vinieron también los pimientos asados, las peras en vino, los higos agridulces..... Todos los productos de nuestra tierra transformados a mano con cariño, sin aditivos que maquillen o alteren la bondad del producto.

  • La Moda

Publicada en La Crónica de león el 21/02/99

El otro día Mª Eugenia Domínguez habló en su columna de este periódico sobre el vivir disfrazado. Hoy hablaré sobre mi particular visión de este tema del cual tengo mi opinión muy arraigada desde ha ya casi cuatro décadas ¿? ¿?. Sí, cuando tenía los 16-18 años sabía que tenía que vestir tal cual se me antojase. Bueno … siempre dentro de un orden … y sobre todo de una estética; una cosa tenía clara, el que la ropa que pusiese tenia que quedarme bien dentro de unas pautas que yo mismo me marcaba en de aquel sentido particular que tenía de vestirme. Ni que decir tiene que aquella manera no a todo el mundo le caía bien, ya que se salía de las normas que marcaba la moda en aquel momento… ¿La moda?, el invento más falaz y prosaico de nuestra civilización. No dejo de reconocer que la moda genera mucho trabajo y riqueza, eso está por encima de toda duda, pero a  la vez, masifica y alinea a un sinnúmero de gente que siguiendo sus dictados es esclavo o esclava de ella sin llegar nunca jamas a conseguir estar vestido o vestida de acuerdo con “lo último que se lleva”. Estas cinco palabras configuran la oración con menos sentido de nuestro rico diccionario de la lengua española. ¿Lo último?. ¿Qué es lo último que se lleva en un mundo de cinco mil millones de seres en donde cada persona se supone que tiene su particular modo de pensar…?. Ya que si así no fuese,  seríamos igual que los animales ¿no?. Me río de cómo todo dios entra al trapo, desde los periodistas que se dedican a confeccionar páginas de sociedad hasta el corresponsal que tras laboriosos sondeos nos cuenta como va vestida tal o cual mujer, que ellos dicen ser del momento ¿? ¿?. Os dais cuenta de los desfiles que tanto proliferan ahora, ¡es increíble las pijadas que se ponen esas chicas ¿eso es moda?, eso es pura y llanamente la explotación del cuerpo de una mujer que toda ufana y orgullosa muestra al público sus partes más íntimas.

¡Ojo! a mí, eso no me parece mal desde el punto de vista de hombre… pero… pienso: ¿en donde está el tan traído y llevado orgullo feminista?, porque desde mi punto de vista, a esas chicas, a esas modelos, las exhiben como si fuesen simples animales, ya sé que se les paga bien, pero … siempre me quedo traspuesto ante la falta de autocrítica de esas mujeres, pero sobre todo, del silencio del movimiento feminista…

¿Os fijáis que cuando una persona esta trabajando o luchando por “llegar”, ya sea en el mundo empresarial, ya en el intelectual o científico, ya sea en el político, la gente se viste con cierta rebeldía hacia lo establecido como norma?. No os dais cuenta que cuando llega o cree haber llegado, sufre una transmutación, sufre como un olvido mental y toda aquella vestimenta ya no le sirve… ya no le vale.

Cambia su estilo, cambia su porte, cambia su status, cambia, por cambiar; cambia hasta la manera de hacer y pensar con tal de instalarse en el “pódium” por el que tanto luchó y que ahora le parece como el sitio o trono donde él está “porque se lo merece”, y por consiguiente tiene que vestir en consecuencia y de acuerdo con la forma de vestir que tanto había vilipendiado…Tendremos que caer también en conceptos preestablecidos … ya sea con los vaqueros, ya con las camisas, ya con los nuevos diseños de los calzoncillos.. ¡no deja de ser una putada! ¿verdad?

Se me olvidaba: de un tiempo a esta parte ya no solo se saca al mercado a las mujeres, ahora se lleva mucho exponer a los niños en esa feria de vanidades que es la pasarela. ¡Ah! y las madres de esos niños felices y orgullosas de vender la inocencia y candidez de su niño por dos pesetas y media. ¡Esto es la hostia!. Punto.