Vendrás al Palacio y no verás llaves. No hacen falta, está todo abierto. Quienes nos visitan pueden recorrer libremente nuestra bodega porque no hay nada que ocultar. La bodega es una continuación de los viñedos que llegan casi hasta la puerta. Esas 25 generaciones que nos han ido legando en tres siglos sus cepas y su saber hacer se proyectan en una bodega dotada de tecnología de hoy. Podrás conocer nuestro parque de barricas, donde solo te pediremos que respetes el silencio en el que se crían nuestros vinos de crianza y reserva,  y donde escondemos nuestro mítico Picantal hasta que nuestro enólogo,

 

Ferreira, se pone de acuerdo con Prada para pactar un “ya está listo para beber”.  Y no crean que ese acuerdo es fácil y rápido, pero aquí los vinos no tienen prisa, que si caprichosa es la mencía, caprichosos somos nosotros… Además podrás conocer cómo hacemos nuestro Xamprada, un espumoso realizado por el método champanoise que, si tienes suerte, podrás ver degollar tras sus, al menos, nueve meses de crianza en botella en nuestra cava.

 

La bodega

El respeto al medio ambiente, libre de sustancias químicas, herbicidas, insecticidas... y el deseo de ofrecer un vino limpio, con aromas, colores y sabores exclusivos de la uva, es lo que nos hizo apostar desde nuestros inicios por la Agricultura Ecológica. Trabajamos para fertilizar y dar vida a la tierra y a nuestras viñas, manteniendo el equilibrio del suelo. Realizamos poda en verde para conseguir una correcta exposición al sol, ligado a bajos rendimientos. Vendimias selectivas marcadas por el estado de cada viña...

Y en bodega... dejar que la naturaleza siga su curso, mimar lo que nos dio la tierra... Así conseguimos unos vinos auténticos, con la peculiaridad de cada cosecha...

Y con alma esférica...

  • La bodega ecológica del Palacio de Canedo
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