Vendrás al Palacio y no verás llaves. No hacen falta, está todo abierto. Quienes nos visitan pueden recorrer libremente nuestra bodega porque no hay nada que ocultar. La bodega es una continuación de los viñedos que llegan casi hasta la puerta. Esas 25 generaciones que nos han ido legando en tres siglos sus cepas y su saber hacer se proyectan en una bodega dotada de tecnología de hoy. Podrás conocer nuestro parque de barricas, donde solo te pediremos que respetes el silencio en el que se crían nuestros vinos de crianza y reserva,  y donde escondemos nuestro mítico Picantal hasta que nuestro enólogo,

 

Ferreira, se pone de acuerdo con Prada para pactar un “ya está listo para beber”.  Y no crean que ese acuerdo es fácil y rápido, pero aquí los vinos no tienen prisa, que si caprichosa es la mencía, caprichosos somos nosotros… Además podrás conocer cómo hacemos nuestro Xamprada, un espumoso realizado por el método champanoise que, si tienes suerte, podrás ver degollar tras sus, al menos, nueve meses de crianza en botella en nuestra cava.

 

VINAGRE A TOPE COMPRAR

Vinagre de vino

Cosecha:
Su elaboración requiere mucha paciencia,
ya que el vino, previamente escogido, debe
pasar, por lo menos, 4 años en cubas
pequeñas de madera de 225 litros en una
bodega especial, preparada para ese fin.
Allí, en la oscuridad, a temperatura
controlada, se va configurando poco a poco
su “bondad”. En cada partida que se saca se
deja en la cuba un tercio como mínimo de
vinagre, éste será “la madre”, que hará que
el proceso se mantenga en el tiempo
conservando siempre la calidad de nuestro
vinagre.
Elaboración:
Intenso color grana, limpio y brillante.
Equilibrado con buena acidez. Aromas de
crianza, suave con recuerdos a frutas rojas
maduras.