No quiero que te
canses más
pero tengo necesidad de decirte algo que supongo que
sabes, pero la inercia del transcurrir diario hace que seamos cada día más
insensibles a todo aquello que sucede a nuestro alrededor. Ya no nos inmutamos
por nada: vemos los montes arder, los árboles morir, los ríos
agonizar, los pájaros y los animales desaparecer
Vemos, en fin, cómo
nos revolvemos entre nuestros propios desperdicios tratando de respirar lo
irrespirable, sobre todo en las grandes ciudades. Todo eso lo estamos sufriendo
como si fuese algo irreversible.
Yo diría que
nuestra actitud es de una enorme cobardía, ya que no pensamos más
que en el egoísmo exacerbado de subsistir como sea en el minuto a minuto
sin mirar hacia el futuro que estamos amasando a nuestros descendientes.
Nos dejamos seducir por
la vida en las ciudades sin darnos cuenta que cada vez crecen más, no
pueden parar de crecer, es su sino, no les queda otro remedio; este crecimiento
que lo desborda todo no mira normas de ética de conducta ni honraded
personal ni por supuesto estética ni belleza natural del paisaje.
|