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¿Como no
interesarse por el vino viviendo en el Bierzo y bebiéndose siglos de
historia cada vez que se brinda con un mencía?
Poco a poco le entró
a Prada una curiosidad soñadora por el mundo y la cultura del vino. En
estas riberas del río Cúa, están escritos en sus laderas viñedos
de doce siglos, viñas recreadas y enriquecidas después por los
monjes franceses que poblaron de monasterios todo este prodigio berciano, cepas
que resistieron plagas... variedades propias que sólo pueden acunar estos
soles y esta tierra mullida de El Bierzo. Prada
entró a Tope como siempre
, aprendiendo, averiguando, ensayando la
mejora de las cosas.
En 1988 se decide por la
adquisición del palacio del Señorío de Canedo y sus tierras
de labor, que en su dia fueron vastísimos y que estaban dedicadas sobre
todo a viñedo. El Palacio data del
1730 siendo todo él grandioso, destaca la capacidad de su bodega
que ocupa la parte baja de la torre del Palacio, allí se acogió el
mucho vino de la casa
Pero a pesar de ser el
lugar excepcional para el vino se hace otra bodega con toda la tecnología
que los tiempos mandan para elaborar esa variedad prodigiosa que es la mencía.
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